La Higuera, un día fue el lugar de encuentro de los albaicineros. (Por San Miguel fiesta del barrio, siguen haciendo aquí su concurso de ronda). Ahora, Antonio, el dueño, la ha transformada en taberna castiza y en restaurante con toque de cocina vasca (porque Mári, su esposa y chef, hizo sus primeros pasos culinarios en el mismo Santurce).
El ambiente cambia según la temporada, la hora o el sitio; barra, patio o comedor. Pero siempre reina un eclectismo musical para todos los gustos: flamenco, étnico, jazz, clásico, fusión, celta y hasta Django, para los aficionados al jazz gitano-gabacho.